Además de ser unas cuevas enormes a las que se entra por una mina, tienen unas colecciones de estalactitas, estalacmitas y excéntricas impresionantes.
Por cierto, la carretera entre Potes y la costa es increible y aunque este primer viaje fué en coche... ya volvería a pasar por ella y disfrutarla en moto.
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